
Acalla mi voz la mirada al ver tu cuerpo desnudo.Mis ojos te siguen tranquilos,haciéndolo sin disimulo.Hace un momento te cubría un tupido manto lleno de colores,estabas frente a mi vista y aquello que veía entretenido dejaba volar en mi consciente,las más creativas y diversas ideas del ya pasado ayer en que tú vestida decorabas el grato sentir de mi afecto.Sin consentimiento alguno y sin impedimento,sin aviso previo, el viento que viene del norte llega, arrancando suspiros del suelo.Lo hace casi sin saber lo que hace,sin tener misericordia o dar consuelo;y mientras quedan tus brazos desnudos sin remedio, arrancan de mí un suspiro,luego vengo, te observo de arriba abajo;descubro ya todo tu cuerpo desnudo casi inerte, a este punto, levanto la vista curioso, miro con detenimiento al cielo,cierto rubor aflora mi desconcierto.¿Será la ley divina, la Naturaleza sabia?Las estaciones o cualquier cosa santa tras el desnudarse de todo tu entorno una vez, con el nuevo cuerpo desvestido observé y pude apreciar el contornoque a la vista me estaba escondido.Tus hijos caídos, apenas recién apagados a mi pesar mostraban tus ramas desnudas,eran cual fantasmas que no dicen nada,esos mismos que nada hoy las aqueja o peor aún que nada pareciera las llamara pues saben que más pronto que tarde volverá a reinar la primavera y entonces retornarán las hojas a cubrir sus ramas y mi árbol que ahora luce desnudo,renacerá como hasta hoy lo ha hecho con orgullo,para que lo pueda apreciar desde mi ventan.
No hay comentarios:
Publicar un comentario